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CELEBRA EL #DÍADELAGARNACHA CON SECASTILLA

CELEBRA EL #DÍADELAGARNACHA CON SECASTILLA

Cada tercer viernes de septiembre desde 2010 se celebra el #GrenacheDay o #DíadelaGarnacha, una fecha que busca reconocer la personalidad versátil y casi camaleónica de una variedad que ha experimentado un gran renacimiento internacional en los últimos años. Es la excusa perfecta para descorchar alguna de las garnachas de montaña que cultivamos en la zona más septentrional del Somontano y que elaboramos en versión blanca y tinta.

¿Por qué un día de la garnacha?

Para reivindicar una uva que durante mucho tiempo y salvo contadas excepciones se consideró menor. Fue una iniciativa lanzada en 2010 por el grupo Grenache Symposium Association durante la celebración de un congreso en el Ródano que reunió a productores comprometidos con la variedad y deseosos de mostrar sus virtudes y su gran potencial cualitativo.

La garnacha es todo diversidad. Hay garnacha tinta, gris, blanca (estas dos últimas son mutaciones de la primera) y hasta peluda, una variante de la tinta que tiene el envés de la hoja velloso. Tened cuidado de no meter en el mismo saco a la garnacha tintorera. Se trata de una casta diferente fruto del cruce realizado en 1866 por el francés Henri Bouschet entre garnacha y petit bouschet (que a su vez es el resultado de cruzar teinturier du cher y aramon).

Otra gran virtud de la garnacha es que puede transformarse en prácticamente todos los tipos de vinos conocidos: espumosos, blancos, rosados, tintos, dulces, generosos… y, por si fuera poco, consigue reflejar muy bien la expresión de los paisajes y los suelos en los que se cultiva.

Una variedad muy nuestra

Para los expertos la gran diversidad clonal que presenta la garnacha en España apunta a que nació aquí, muy probablemente en Aragón, desde donde se habría extendido a otras regiones. No es casualidad que muchas de sus actuales zonas de cultivo se correspondan con los antiguos dominios del reino de Aragón.

En la obra Variedades de Vid en España, escrita por investigadores del IMIDRA, se recoge las apreciaciones de Manso de Zúñiga, el iniciador de la colección de vides de El Encín en Madrid, la más grande de España y la tercera del mundo, quien en 1905 escribió que “la garnacha fue importada a La Rioja desde Aragón después de la invasión de las viñas riojanas por el oidium en 1854”. Manso de Zúñiga también relata que hacia la misma época la garnacha se extendió por Madrid y provincias limítrofes como aragonés que, casualmente, era el mismo nombre que se daba a la tempranillo en Castilla y León.

El círculo se cierra en cierto modo si se piensa que la garnacha vivió sus horas más bajas en las décadas de los noventa y los 2000, arrinconada por la expansión salvaje de la tempranillo. En ese período se perdieron ¡100.000 hectáreas en toda España! Por suerte, el cambio de siglo ha coincidido con una gran revitalización de la variedad. Nunca antes había habido tantos buenos vinos de garnacha.

La garnacha en España y el mundo

Aromática, jugosa y con una sabrosidad natural en el paladar que la hace muy reconocible, se cultiva en medio planeta vinícola desde el sur del valle del Ródano en Francia, donde nacen algunas de sus expresiones más famosas, pasando por la isla italiana de Cerdeña, donde recibe el nombre de cannonau, a zonas del Nuevo Mundo como California o Barossa Valley en Australia que conservan un importante patrimonio de cepas viejas.

En España, los grandes focos de cultivo son el valle del Ebro siguiendo la línea del Sistema Ibérico (Rioja, Navarra y las denominaciones aragonesas hasta Terra Alta en Tarragona), el Mediterráneo desde Empordà (aunque la línea sigue hacia arriba por el Rousillon y Provenza) a Priorat y Montsant para confluir otra vez en Terra Alta; y el Sistema Central a la altura de Toledo, Madrid y Ávila de donde proceden las garnachas de Gredos.

Nuestra joya del Somontano

En Viñas del Vero hemos puesto nuestro granito de arena recuperando las garnachas de montaña de Secastilla, un paraje único en la zona más septentrional de nuestra región.

Situado en la comarca de la Ribagorza, limítrofe con Cataluña, el perfil es muy diferente al del resto del Somontano. El paisaje resulta mucho más accidentado: una sucesión de colinas y terrazas con distintas orientaciones y olivos, almendros y encinas intercalados con la viña en las plantaciones más antiguas. En los años 30 Secastilla estaba considerada como la gran zona de calidad de Huesca y es lógico pensar que es un auténtico grand cru del Somontano.

El primer vino que nació aquí en la cosecha 2001 lleva el nombre del paraje: Secastilla. La cosecha 2013 que está en el mercado es particularmente fresca y expresiva y la consideramos una de las mejores en la historia de la marca. Ofrece gran carácter y equilibrio y permite experimentar este terruño tan especial del Somontano.

Existe una versión tinta más inmediata bajo el nombre de La Miranda de Secastilla en la que se incluyen pequeños porcentajes de syrah y de la variedad local parraleta que no suelen ir más allá del 15%. Aunque sin la profundidad ni la capacidad de envejecimiento de Secastilla, encontraréis todos los atributos de la variedad: su fruta exuberante, las notas de hierbas y matorral que hablan del paisaje y esa boca fresca y golosa a la vez que la hace tan agradable y fácil de beber.

Los más curiosos deberíais probar La Miranda de Secastilla Blanco, que procede de la reproducción del escaso material vegetal de garnacha blanca que encontramos en la viña. Se elabora desde 2010, aunque dada su escasa producción las primeras añadas se destinaron a la exportación. Se trata de un vino con leve crianza en barrica, de textura untuosa y buena consistencia que se puede consumir perfectamente hasta cuatro años después de la fecha de cosecha. ¿No es fantástico descubrir que el día de la garnacha se puede celebrar también con un blanco?


 22/03/2019
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  #DíadelaGarnacha #GrenacheDay
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