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COSECHA 2018: PRUEBA SUPERADA CON NOTA PESE A LA LLUVIA

COSECHA 2018: PRUEBA SUPERADA CON NOTA PESE A LA LLUVIA

Quizás los hombres y las mujeres del vino sean algo masoquistas porque en cada nueva cosecha han de convivir con factores que no pueden controlar. El clima es la gran incógnita y lo cierto es que ningún año es igual a otro. Si algo ha tenido de particular este 2018, ha sido la abundancia de lluvias que nos han obligado a trabajar un poco más de lo normal.

Pero, al final, las cosas han llegado a buen puerto. Esa inestabilidad climática generada por el exceso de humedad ha alargado notablemente el ciclo y, pese a que hemos pasado nuestros nervios porque el proceso ha sido particularmente lento en las variedades tintas, se han conseguido maduraciones muy plenas. Tras una de las vendimias más largas de nuestra historia, los vinos recién fermentados muestran gran equilibrio, paladares llenos y texturas envolventes. ¡Estamos cansados, pero felices!

Pasados por agua

En esta cosecha ha llovido mucho en el Somontano y no siempre cuando tocaba o más convenía. De entrada, se ha registrado un 40% más con respecto a un año normal: 727 mm. frente a los 513 mm. que se corresponden con la pluviometría media de la zona. Pero lo que más nos ha afectado ha sido un inicio de primavera muy húmedo (311 mm. solo en esta estación). En mayo, sin ir más lejos, tuvimos 16 días de lluvia frente los cuatro de un año normal. Esto creó las condiciones ideales para la formación de hongos en la planta, en particular el mildiu, lo que nos obligó a estar mucho más encima del viñedo.

“Ha sido un año de mucho de trabajo -explica nuestro director técnico, José Ferrer- y con un sobrecoste importante en producción. Hemos tenido que seleccionar viñedos que habitualmente no lo necesitan y tirar uva al suelo para quedarnos solo con lo mejor. Además, las lluvias favorecen el desarrollo de ciertas enfermedades en la planta. Para prevenir, hemos tenido que quitar hojas en muchas parcelas de forma que los racimos estuvieran bien ventilados”.

El verano, cálido y húmedo

Si nos atenemos a las temperaturas que se registraron en verano, no queda más remedio que calificar 2018 como una añada cálida. Seguro que muchos recordaréis el sofocante calor de la primera semana de agosto que fue una constante en prácticamente toda España. En el cómputo global registramos un grado más de temperatura respecto a la media.

Pero también tuvimos lluvias en verano. Y muchas más que en un año normal: 123 mm. en esta estación generalmente más seca no es algo que se vea habitualmente en el Somontano. Solo entre el 16 y 17 de agosto nos cayeron 100 litros con algo de pedrisco, lo que ralentizó el proceso de maduración. Luego, durante la vendimia, vivimos otros pequeños retrasos debido a cuatro días más de lluvia.

Sin embargo, para José Ferrer esta lentitud en la maduración es la gran virtud de la cosecha: “Ayuda a fijar el color, a conseguir una madurez plena y además ha facilitado mucho el trabajo en bodega porque todas las variedades han madurado de forma escalonada y nos ha permitido trabajar sin atropellos”.

Nuestro director técnico ve muchos paralelismos entre 2018 y 2013; las dos son vendimias algo tardías y de maduración lenta. Hay que recordar que, aunque 2013 no fue una buena añada en zonas emblemáticas como Rioja o Ribera del Duero, en la cuenca mediterránea se consiguieron vinos de alta calidad y en nuestra bodega en particular la consideramos una de las mejores cosechas de esta década.

Algunas curiosidades del ciclo 2017-2018

-La temperatura más baja fue de -7,1º C y se registró el 3 de diciembre

-Hubo 52 días con temperaturas mínimas bajo cero. Por suerte, la última fue el 23 de marzo cuando la planta aún no había brotado, de modo que no hubo que lamentar ninguna merma en la producción a causa de las heladas.

-La temperatura máxima fue de 38º C y se registró el 4 de agosto. En este mes además se superaron los 35º C 12 días.

-Los “nervios” de vendimia han durado desde el 27 de agosto cuando recogimos nuestra merlot de secano hasta el 24 de octubre con la entrada de nuestras últimas garnachas de Secastilla. El hecho de trabajar con tantas variedades diferentes, cada una con su propio ciclo de maduración, hace que las vendimias de Viñas del Vero sean bastante largas, pero es que la de este año ¡ha durado dos semanas más de lo habitual!


 19/01/2019
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  2018 Vendimia
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