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DE TAPAS POR JACA

DE TAPAS POR JACA

Foto: Javier Broto y Heraldo de Aragón


Además de ser la puerta de entrada al Alto Aragón y “la capital de los Pirineos”, Jaca es una ciudad muy animada y con una más que interesante oferta gastronómica. Os proponemos una visita por sus lugares más emblemáticos acabando en el restaurante El Acebo. Allí disfrutaremos de una tapa con guiños de modernidad acompañada de una garnacha de montaña.

Un viaje a las cercanas pistas de Astún y Candanchú puede ser la excusa perfecta para pasar un día en Jaca. Para los más deportistas, además, siempre está el aliciente de cambiar los esquíes por los patines en el famoso Pabellón de Hielo de la ciudad que acoge regularmente competiciones de hockey, patinaje artístico o curling.

Ciudadela y catedral

A comienzos del siglo XI, Jaca era un simple castro militar dependiente del reino de Pamplona, pero su cercanía al paso de Somport que permitía acceder a Francia y su ubicación privilegiada en el camino de Santiago contribuyeron notablemente a su desarrollo. Una localización estratégica que dio pie a la edificación de una de las primeras catedrales románicas de España y que constituye una de las visitas obligadas en la ciudad.

Desde la plaza de la catedral, que cuenta con animadas terrazas en invierno y verano, se puede callejear por el centro histórico recorriendo la calle Mayor y las callejuelas que la rodean. Uno de los mayores atractivos del paseo es que el entorno natural está siempre presente, con la figura monumental del monte Orel presidiendo casi todos los recorridos.

Además de ciudad fronteriza, Jaca fue también la primera capital del primitivo Reino de Aragón por elección del rey Sancho Ramírez allá por el 1077, lo que determinó la existencia de construcciones defensivas desde épocas muy tempranas. La Ciudadela que ha llegado hasta nuestros días es una fortaleza pentagonal del siglo XVI con su foso, puentes levadizos y espacios verdes que se puede recorrer tanto por dentro como rodeando su perímetro exterior.

Fajita de ternasco con La Miranda de Secastilla

Tras el paseo, nada mejor que reponer fuerzas en el restaurante El Acebo. Desde su apertura a mediados de 2014, se ha convertido en una referencia gastronómica del Pirineo gracias a una cocina basada en productos de temporada que hace guiños a diferentes culturas y que se sirve en un ambiente informal y desenfadado. Lo más difícil, en realidad, es decidirse por una tapa entre todas las que se exhiben en la barra.

El chef Fernando Ubieto nos ayudó recientemente a poner algunos de nuestros Viñas del Vero junto a sus creaciones más originales. Una de nuestras combinaciones favoritas fue la fajita de Ternasco de Aragón y salsita suave de yogur con La Miranda de Secastilla 2015, una de nuestras garnachas de montaña cultivada en el valle que da nombre al vino.

El ternasco que propone Ubieto no tiene nada que ver con las preparaciones tradicionales. Toma la referencia del sabor, pero lo presenta de forma mucho más jovial y cotidiana en una fajita y con un sencillo acompañamiento de salsa de yogur y cebolla morada. Su alter ego vínico perfecto es La Miranda de Secastilla 2015, una garnacha apoyada en pequeños porcentajes de syrah (la uva más famosa del Ródano francés) y parraleta, una de las uvas autóctonas aragonesas por excelencia. Tiene el carácter silvestre de frutas rojas ácidas y una boca amable amable y jugosa que envuelve perfectamente los sabores del ternasco.

Os dejamos la receta de Fernando Ubieto por si queréis ir abriendo boca en casa.

Cómo hacer esta tapa en casa, paso a paso

- Sazonamos una pierna de ternasco de Aragón con sal, aceite de oliva virgen extra, pimentón de La Vera, pimienta negra y blanca y la mezcla de especias ras el hanout, y la dejamos marinar durante unas dos horas.

- La cocinamos al horno, a una temperatura de 62º C, durante unas quince horas. De este modo conseguiremos que la carne quede tierna y jugosa.

- Para darle un punto refrescante al plato adobamos una cebolla morada con el zumo de media lima, sal, vinagre y aceite de oliva virgen extra.

- Preparamos la salsa batiendo un yogur natural, el zumo de la otra media lima, sal, pimienta negra y crema de leche.

- Finalmente, deshacemos la carne en hebras con la ayuda de dos tenedores, y la colocamos sobre tortillas de maíz pasadas por la plancha para que se atemperen. Ponemos la cebolla morada encima y completamos con la salsa suave de yogur.

¡A disfrutar!




 06/06/2020
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